1
Cayó en las redes del pescador. Tentáculos de soga fina le entorpecen las manos, le atan los pies, le cierran la garganta, le ahogan el grito. Escapa a tiempo: cuando un tiburón aparece, destroza las redes y libera sus pensamientos.
2
Las redes del pescador no contienen caracoles ni medusas. Tampoco caballitos de mar o madreperlas. Son selectivas. Sólo peces con escamas plateadas y algún que otro coral desconcertado. El marinero las ha tejido hace diez años y están fuertes como entonces.. Lo sobrevivirán, sin duda. Y las redes serán colgadas a un costado de la puerta de su casa, como un llamado. Perderán toda la sal, olvidarán los mares y, un día, su mujer se las dará a otro hombre que compartirá su cama.
3
En las redes ha caído la luna. Nunca la habían pescado, por más que se mirara en las aguas. El pescador quiere devolverla al cielo. Pero el movimiento no alcanza sino para hundir la barca.
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