1
Sólo han pasado cincuenta años. La casa está igual, pero el jardín abandonado da idea de los años transcurridos. No hay una sola ventana abierta. Y ante la puerta de entrada sobrevuelan varias mariposas de colores. Un mirlo canta, en el roble. ¿Me reciben? Sólo han pasado cincuenta años desde que morí en esta casa…
2
El tiempo es una abstracción. Que lo digan los relojes, si no, que se olvidan de marcarlo cuando las pilas se agotan, y el tiempo termina. Sin embargo, considera que el tiempo es la razón para que le vaya mal en la vida. No por cuestiones de puntualidad, sino simplemente porque ese tiempo no da tregua a sus pensamientos, a sus culpas. Hace once años mató a un chico en la ruta, y todavía hoy, todavía hoy, siente el chirriar desesperado de los frenos…
3
Es mediodía y ella procede a su rito habitual. Saca la olla mediana, la llena de agua y abre el fuego de la cocina. Cuando está por levantar el hervor, busca en la alacena la sal y echa un puñado dentro. Un minuto después, cierra el gas. Toma la olla por sus asas, y con cuidado la transporta hasta la pileta y la vacía por completo. Echa un poco de agua de la canilla sobre el utensilio, y finalmente lo seca con el repasador blanco. Guarda la olla en el estante del medio. Hasta mañana.
4
El gondolero rema hasta cerca de La Fenice. Allí, junto a un palacio, el hombre de negro comienza a tirar a las aguas decenas de faldones, miriñaques, corpiños, calzas, manguitos, albornoces, refajos, enaguas, camisones. Cada prenda hace un remolino y se hunde. Al final, él mismo hunde la cabeza entre sus manos. Más tarde, el gondolero sabrá que se llama Henry James. Y que las prendas, que nadie quiso por pertenecer a un suicida, fueron de Constance Fenimoore Woolson. Es en Venecia, un día de abril de 1894. Hay un extraño aroma de azahares…
5
A tiempo descubre que no necesita herramientas para volver atrás. Desde que tiró todos los relojes, torna a vivir el pasado. Ya está llegando al medioevo.
He venido invitada por Norma y después de leer la presentación de la página he leído algunos de tus escritos al azar y me han parecido excelente.
ResponderEliminarMis felicitaciones por tu buen hacer en las letras.
Abrazos, Katyta (una chilena en Barcelona)